turboadicto
05-24-2005, 09:50 AM
From autos.com.mx
Este mes de mayo comenzó con una noticia que seguramente les pareció rutinaria a la mayoría de los que la leyeron, pero cuya importancia es tan grande, que todos los mexicanos deberíamos detenernos para analizarla. Se trata del nombramiento de Armando Ávila como Vice Presidente de Manufactura de Nissan Mexicana, la primera vez que un mexicano ocupa este puesto. Para los que hemos conocido y convivido un poco más con los japoneses, tal vez sea un poco más fácil entender la magnitud del logro de este ingeniero.
La visión general de los occidentales acerca de los nipones, es la de que son gente extremadamente dedicada al trabajo, cuya mayor capacidad laboral tal vez sea de la perfeccionar al máximo productos desarrollados por otros. Puede ser. Pero si hay algo en lo que los japoneses son totalmente celosos es de su origen y de su forma organizacional de trabajo. Este celo hace posible implementar su forma de trabajo de la manera más pura posible. Así, los puestos más altos serán ocupados por japoneses, encargados de empapar con la filosofía oriental a los locales, donde quieran que estén.
Convencer a un mexicano de algún cambio, muchas veces es sólo una cuestión de utilizar las palabras correctas. Para convencer a un estadounidense de un cambio, es necesario mostrarle números. Pero convencer a un japonés requiere más trabajo. Se necesitan números, sí. Las palabras correctas ayudan, es cierto, pero esperar a que el tiempo lo convenza de la necesidad de alguna mudanza es casi siempre indispensable.
Por ello, es difícil para un latinoamericano escalar posiciones hacia lo más alto de la jerarquía en una empresa nipona. Y Ávila lo hizo.
Nacido en Aguascalientes, este Ingeniero Industrial Mecánico tiene ya más de 20 años en Nissan. Ha estado en maquinado, ensamble de transejes, motores y fundición. Antes de llegar a la Vice Presidencia de Manufactura, Ávila era ya Director de la Planta de Vehículos, desde el año 2000.
Que nadie piense que se trata de un logro aislado. Armando Ávila no llegó a esa posición nombrado por una persona, sino por el corporativo de Nissan en Japón. Mucho gracias a él, la planta de Aguascalientes es un ejemplo, dentro y fuera de Nissan. Tiene promedio de accidentes de trabajo inferior al de fábricas en Japón. Ha ganado premios por su manera ecológica de trabajar prácticamente cada año, por usar menos luz y agua en la fabricación de sus coches, por reciclar material, por cuidar sus desechos. En calidad, Aguascalientes comparte la cima con muy pocas fábricas en el planeta. La fábrica tiene adaptaciones en su proceso diseñadas por mexicanos, que ahorran mucho tiempo y dinero en sus procesos.
Cuando comenzó a operar en 1992, la planta de Aguascalientes tenía ante sí un gran reto: exportar directo a Japón muchas de las Tsubame que produciría. Todos los ojos, de todos los japoneses de Nissan, estaban sobre el producto que más tarde saldría, orgulloso, de la fábrica en ese entonces. Esta planta es hoy responsable directa, se calcula, de 10 por ciento de los ingresos de toda la población del estado donde se ubica.
Tan notable es su capacidad de producir números (saldrán 222 mil vehículos de ahí en este 2005) con calidad, que cuando los Nissan decidió poner una planta en la ciudad brasileña de Curitiba, los brasileños pidieron a su corporación que fuera un mexicano el encargado de mostrarles los procesos de producción
Ávila es, ahora, responsable por más que Aguascalientes. En sus manos está toda la producción de Nissan en México, un lugar que antes tenía Kenzo Kawase, ahora Vicepresidente Regional en la planta de Kiushu en Japón.
Bastan dos minutos de plática con Ávila para percibir que jamás ha perdido su sencillez. Es alguien que está consciente de su progreso, pero que no se ufana de ello. Ávila es un ejemplo no sólo de talento, que no les falta a los mexicanos, sino de la perseverancia, una virtud escasa. Oportunidades las hay para muchos más de los que la saben aprovechar.
Con su nombramiento a la Vice Presidencia de Nissan, Ávila nos da a todos un invaluable ejemplo de que el trabajo constante y comprometido, genera frutos. Y Nissan nos demuestra haber entendido que no hay que ser japoneses para ser los mejores.
A los mexicanos, no nos queda más que aplaudir y aprender de Ávila. A las demás empresas japonesas en México, ojalá y sepan aplaudir y aprender de Nissan.
Sergio Oliveira
Este mes de mayo comenzó con una noticia que seguramente les pareció rutinaria a la mayoría de los que la leyeron, pero cuya importancia es tan grande, que todos los mexicanos deberíamos detenernos para analizarla. Se trata del nombramiento de Armando Ávila como Vice Presidente de Manufactura de Nissan Mexicana, la primera vez que un mexicano ocupa este puesto. Para los que hemos conocido y convivido un poco más con los japoneses, tal vez sea un poco más fácil entender la magnitud del logro de este ingeniero.
La visión general de los occidentales acerca de los nipones, es la de que son gente extremadamente dedicada al trabajo, cuya mayor capacidad laboral tal vez sea de la perfeccionar al máximo productos desarrollados por otros. Puede ser. Pero si hay algo en lo que los japoneses son totalmente celosos es de su origen y de su forma organizacional de trabajo. Este celo hace posible implementar su forma de trabajo de la manera más pura posible. Así, los puestos más altos serán ocupados por japoneses, encargados de empapar con la filosofía oriental a los locales, donde quieran que estén.
Convencer a un mexicano de algún cambio, muchas veces es sólo una cuestión de utilizar las palabras correctas. Para convencer a un estadounidense de un cambio, es necesario mostrarle números. Pero convencer a un japonés requiere más trabajo. Se necesitan números, sí. Las palabras correctas ayudan, es cierto, pero esperar a que el tiempo lo convenza de la necesidad de alguna mudanza es casi siempre indispensable.
Por ello, es difícil para un latinoamericano escalar posiciones hacia lo más alto de la jerarquía en una empresa nipona. Y Ávila lo hizo.
Nacido en Aguascalientes, este Ingeniero Industrial Mecánico tiene ya más de 20 años en Nissan. Ha estado en maquinado, ensamble de transejes, motores y fundición. Antes de llegar a la Vice Presidencia de Manufactura, Ávila era ya Director de la Planta de Vehículos, desde el año 2000.
Que nadie piense que se trata de un logro aislado. Armando Ávila no llegó a esa posición nombrado por una persona, sino por el corporativo de Nissan en Japón. Mucho gracias a él, la planta de Aguascalientes es un ejemplo, dentro y fuera de Nissan. Tiene promedio de accidentes de trabajo inferior al de fábricas en Japón. Ha ganado premios por su manera ecológica de trabajar prácticamente cada año, por usar menos luz y agua en la fabricación de sus coches, por reciclar material, por cuidar sus desechos. En calidad, Aguascalientes comparte la cima con muy pocas fábricas en el planeta. La fábrica tiene adaptaciones en su proceso diseñadas por mexicanos, que ahorran mucho tiempo y dinero en sus procesos.
Cuando comenzó a operar en 1992, la planta de Aguascalientes tenía ante sí un gran reto: exportar directo a Japón muchas de las Tsubame que produciría. Todos los ojos, de todos los japoneses de Nissan, estaban sobre el producto que más tarde saldría, orgulloso, de la fábrica en ese entonces. Esta planta es hoy responsable directa, se calcula, de 10 por ciento de los ingresos de toda la población del estado donde se ubica.
Tan notable es su capacidad de producir números (saldrán 222 mil vehículos de ahí en este 2005) con calidad, que cuando los Nissan decidió poner una planta en la ciudad brasileña de Curitiba, los brasileños pidieron a su corporación que fuera un mexicano el encargado de mostrarles los procesos de producción
Ávila es, ahora, responsable por más que Aguascalientes. En sus manos está toda la producción de Nissan en México, un lugar que antes tenía Kenzo Kawase, ahora Vicepresidente Regional en la planta de Kiushu en Japón.
Bastan dos minutos de plática con Ávila para percibir que jamás ha perdido su sencillez. Es alguien que está consciente de su progreso, pero que no se ufana de ello. Ávila es un ejemplo no sólo de talento, que no les falta a los mexicanos, sino de la perseverancia, una virtud escasa. Oportunidades las hay para muchos más de los que la saben aprovechar.
Con su nombramiento a la Vice Presidencia de Nissan, Ávila nos da a todos un invaluable ejemplo de que el trabajo constante y comprometido, genera frutos. Y Nissan nos demuestra haber entendido que no hay que ser japoneses para ser los mejores.
A los mexicanos, no nos queda más que aplaudir y aprender de Ávila. A las demás empresas japonesas en México, ojalá y sepan aplaudir y aprender de Nissan.
Sergio Oliveira