turboadicto
07-09-2005, 05:40 PM
Mi madre suele decirme que la sonrisa más grande que vio en mi rostro fue cuando, en mi décimo cumpleaños, mi tío Fernando, su hermano, me regaló un enorme camión de bomberos. No recuerdo la sonrisa —claro, no la pude ver—, pero estoy seguro que la repetí en el momento en que recibí la Lincoln Mark LT para probarla.
Fue un día especial ése en que me regalaron el camión. Uno de esos que jamás se me van a borrar de la mente. Era perfecto. Grande, imponente. Su rojo fuerte y los “trucos” que hacía, como abrir las puertas y el cofre; subir y bajar escaleras y, para incredulidad de todos, sus mangueras que arrojaban el agua, como si fuera de verdad, eran un verdadero sueño. Fui la envidia de mis amigos y de toda la colonia por al menos una semana. Y así me he sentido al mando de la Mark LT en estos días.
Desde que la miré me puse feliz y era algo natural. Iba a subirme a la que es, seguramente, la mejor pickup del mundo. No la mayor, no la más rápida, pero la mejor, al menos en mi opinión. Porque ahora, al contrario del intento anterior con la Blackwood, Lincoln hizo una “troca” en serio. La caja es de verdad e incluye bedliner (la “alberca”, como es mejor conocida en México) y extensión, lo que la hace aún más capaz de cargar, función básica y primordial de cualquier pickup. El motor, la dirección y la suspensión, son la base de un éxito absoluto, en México y en Estados Unidos: la Lobo. Pero el sabor de un Lincoln la hace aún más especial
http://img268.imageshack.us/img268/2281/frentegdemarkk2hr.jpg (http://www.imageshack.us)
Todo comienza por fuera. La parrilla de Lincoln le cae más que bien a esta camioneta. Es imponente, poderosa, inspira respeto y admiración. En las calles, no hay quien no la voltee a ver de una manera especial. Como dice un anuncio del Palacio de Hierro: “La envidia es un sentimiento hermoso. Siempre y cuando yo lo provoque”.
Las diferencias entre ésta y las Ford siguen con el cromo, presente en los rines de 18 pulgadas de diseño exclusivo, en la base de los costados de toda la camioneta, en la parte central de las manijas de las puertas y en los rieles superiores de la caja de carga. En ningún momento se ve como un exceso. La Mark LT es un ejemplo de lujo a la americana, incluyendo su diseño.
Luego está el interior. Las formas son las mismas de la Lobo de doble cabina, es cierto, pero los detalles son de Lincoln y nos hacen sentirnos bien, cómodos, rodeados de lujo. Es como si, de repente, nos transformáramos en reyes por unos momentos. Es como si yo, otra vez, fuera ese niño de 10 años que disfruta ver cómo los demás lo admiran por su juguete.
Para esto contribuye el espacio generoso. Incluso en las plazas traseras las piernas, cabezas y hombros se encuentran a sus anchas, hasta cuando viajamos cinco personas a bordo. Los materiales son de una elección tan impecable como la ejecución de la Mark LT. La piel que cubre los asientos es de una suavidad única. Si algo no nos pareció adecuado fue el constante e incómodo reflejo del tablero en el parabrisas. Además, no entendemos muy bien por qué se da ese fenómeno, siempre característico de plásticos brillantes y de mala calidad, lo que no ocurre en la Mark LT. Nada es perfecto.
El equipo —y no podía ser de otra manera— es todo lo que se necesita para andar completamente a gusto. Ahí está el reproductor de seis discos, para que vayamos escuchando nuestra música favorita durante varias horas. Ahí está el quemacocos, para que podamos sentir la brisa sin tener que bajar las ventanas, o simplemente tener la oportunidad de una mayor y mejor vista del paisaje. Ahí está el control de crucero, que nos permite viajar con los pies descansados y a una velocidad constante, aunque muy pocos van a querer utilizarlo, por lo adictiva que es la potencia del motor de la Mark LT.
http://img268.imageshack.us/img268/9718/interiorgdemarkkk0jx.jpg (http://www.imageshack.us)
Los que ya conocen los resultados del manejo de esta máquina, saben de lo que estoy hablando. Los que aún no han tenido la oportunidad, no estaría mal que pidieran una prueba de manejo en un distribuidor Lincoln-Mercury. Se darán cuenta de que un motor capaz de acelerar a un vehículo de casi tres toneladas de peso hasta los 100 kilómetros por hora en menos de 11 segundos —y esto a más de 1,500 metros sobre el nivel medio del mar— no es algo que se quiera dejar en las manos (o los pies) del piloto automático.
El motor no es lo único bueno de la parte mecánica. También lo es la dirección, que Ford sabiamente decidió cambiar del viejo sistema de esferas recirculantes hacia el mucho más preciso de piñón y cremallera. Las respuestas a las órdenes que le damos el vehículo son más rápidas, más exactas. La Mark LT es una camioneta más segura de manejarse.
Con el nuevo chasis, que contiene partes hidroformadas, la camioneta muestra una rigidez estructural mucho mayor que la que ostentaba la Blackwood, que ya no era mala. Esto se traduce en una mayor calidad de marcha, que recibe el apoyo de una suspensión más confortable. Si no fuera suave, no sería Lincoln.
Ya había dicho que ésta era una camioneta completa y no estaba jugando. La Mark LT tiene hasta su caja reductora, que la ayuda a transitar fuera de la carretera con la desenvoltura de quien conoce el terreno.
http://img268.imageshack.us/img268/2094/traseragdemarkk5xd.jpg (http://www.imageshack.us)
Al final del sexto día de pruebas, regresé a la casa con la Mark LT limpia, impecable. La estacioné en la cochera y la miré por un rato antes de entrar. Un día más tarde habría que regresarla a Lincoln. Estaba feliz por estos días con ella. Me encontré con sentimientos antiguos gracias a la camioneta. Disfruté cada vez que la miré y cada vez que la gente la volteó a ver mientras yo la manejaba. Gocé con el lujo, con su potencia, con la fortaleza que me transmitió la misma sensación cuando estuve al volante. Y más que nada, volví a sentir aquella alegría de niño con un juguete nuevo.
Es cierto, para poner una Mark LT en la cochera son necesarios 41.9 mil dólares. Pero en el momento en que escribo esto, me es imposible evitar el recuerdo de otro comercial, ahora de tarjeta de crédito, porque el haberme sentido otra vez un niño como me sentí cuando tuve la camioneta en mi poder, no tiene precio.
Sergio Oliveira/Autos.com.mx
Fue un día especial ése en que me regalaron el camión. Uno de esos que jamás se me van a borrar de la mente. Era perfecto. Grande, imponente. Su rojo fuerte y los “trucos” que hacía, como abrir las puertas y el cofre; subir y bajar escaleras y, para incredulidad de todos, sus mangueras que arrojaban el agua, como si fuera de verdad, eran un verdadero sueño. Fui la envidia de mis amigos y de toda la colonia por al menos una semana. Y así me he sentido al mando de la Mark LT en estos días.
Desde que la miré me puse feliz y era algo natural. Iba a subirme a la que es, seguramente, la mejor pickup del mundo. No la mayor, no la más rápida, pero la mejor, al menos en mi opinión. Porque ahora, al contrario del intento anterior con la Blackwood, Lincoln hizo una “troca” en serio. La caja es de verdad e incluye bedliner (la “alberca”, como es mejor conocida en México) y extensión, lo que la hace aún más capaz de cargar, función básica y primordial de cualquier pickup. El motor, la dirección y la suspensión, son la base de un éxito absoluto, en México y en Estados Unidos: la Lobo. Pero el sabor de un Lincoln la hace aún más especial
http://img268.imageshack.us/img268/2281/frentegdemarkk2hr.jpg (http://www.imageshack.us)
Todo comienza por fuera. La parrilla de Lincoln le cae más que bien a esta camioneta. Es imponente, poderosa, inspira respeto y admiración. En las calles, no hay quien no la voltee a ver de una manera especial. Como dice un anuncio del Palacio de Hierro: “La envidia es un sentimiento hermoso. Siempre y cuando yo lo provoque”.
Las diferencias entre ésta y las Ford siguen con el cromo, presente en los rines de 18 pulgadas de diseño exclusivo, en la base de los costados de toda la camioneta, en la parte central de las manijas de las puertas y en los rieles superiores de la caja de carga. En ningún momento se ve como un exceso. La Mark LT es un ejemplo de lujo a la americana, incluyendo su diseño.
Luego está el interior. Las formas son las mismas de la Lobo de doble cabina, es cierto, pero los detalles son de Lincoln y nos hacen sentirnos bien, cómodos, rodeados de lujo. Es como si, de repente, nos transformáramos en reyes por unos momentos. Es como si yo, otra vez, fuera ese niño de 10 años que disfruta ver cómo los demás lo admiran por su juguete.
Para esto contribuye el espacio generoso. Incluso en las plazas traseras las piernas, cabezas y hombros se encuentran a sus anchas, hasta cuando viajamos cinco personas a bordo. Los materiales son de una elección tan impecable como la ejecución de la Mark LT. La piel que cubre los asientos es de una suavidad única. Si algo no nos pareció adecuado fue el constante e incómodo reflejo del tablero en el parabrisas. Además, no entendemos muy bien por qué se da ese fenómeno, siempre característico de plásticos brillantes y de mala calidad, lo que no ocurre en la Mark LT. Nada es perfecto.
El equipo —y no podía ser de otra manera— es todo lo que se necesita para andar completamente a gusto. Ahí está el reproductor de seis discos, para que vayamos escuchando nuestra música favorita durante varias horas. Ahí está el quemacocos, para que podamos sentir la brisa sin tener que bajar las ventanas, o simplemente tener la oportunidad de una mayor y mejor vista del paisaje. Ahí está el control de crucero, que nos permite viajar con los pies descansados y a una velocidad constante, aunque muy pocos van a querer utilizarlo, por lo adictiva que es la potencia del motor de la Mark LT.
http://img268.imageshack.us/img268/9718/interiorgdemarkkk0jx.jpg (http://www.imageshack.us)
Los que ya conocen los resultados del manejo de esta máquina, saben de lo que estoy hablando. Los que aún no han tenido la oportunidad, no estaría mal que pidieran una prueba de manejo en un distribuidor Lincoln-Mercury. Se darán cuenta de que un motor capaz de acelerar a un vehículo de casi tres toneladas de peso hasta los 100 kilómetros por hora en menos de 11 segundos —y esto a más de 1,500 metros sobre el nivel medio del mar— no es algo que se quiera dejar en las manos (o los pies) del piloto automático.
El motor no es lo único bueno de la parte mecánica. También lo es la dirección, que Ford sabiamente decidió cambiar del viejo sistema de esferas recirculantes hacia el mucho más preciso de piñón y cremallera. Las respuestas a las órdenes que le damos el vehículo son más rápidas, más exactas. La Mark LT es una camioneta más segura de manejarse.
Con el nuevo chasis, que contiene partes hidroformadas, la camioneta muestra una rigidez estructural mucho mayor que la que ostentaba la Blackwood, que ya no era mala. Esto se traduce en una mayor calidad de marcha, que recibe el apoyo de una suspensión más confortable. Si no fuera suave, no sería Lincoln.
Ya había dicho que ésta era una camioneta completa y no estaba jugando. La Mark LT tiene hasta su caja reductora, que la ayuda a transitar fuera de la carretera con la desenvoltura de quien conoce el terreno.
http://img268.imageshack.us/img268/2094/traseragdemarkk5xd.jpg (http://www.imageshack.us)
Al final del sexto día de pruebas, regresé a la casa con la Mark LT limpia, impecable. La estacioné en la cochera y la miré por un rato antes de entrar. Un día más tarde habría que regresarla a Lincoln. Estaba feliz por estos días con ella. Me encontré con sentimientos antiguos gracias a la camioneta. Disfruté cada vez que la miré y cada vez que la gente la volteó a ver mientras yo la manejaba. Gocé con el lujo, con su potencia, con la fortaleza que me transmitió la misma sensación cuando estuve al volante. Y más que nada, volví a sentir aquella alegría de niño con un juguete nuevo.
Es cierto, para poner una Mark LT en la cochera son necesarios 41.9 mil dólares. Pero en el momento en que escribo esto, me es imposible evitar el recuerdo de otro comercial, ahora de tarjeta de crédito, porque el haberme sentido otra vez un niño como me sentí cuando tuve la camioneta en mi poder, no tiene precio.
Sergio Oliveira/Autos.com.mx